El despertar es tedio

Hoy es amanecer.
Aquel día del mes donde las calles se barren a sí mismas.
Cuando las hojas vuelan por los aires con el soplador
Y los hombres dejan de soñar que sueñan del revés.

Hoy fantasean incluso los bebés con amamantar a sus padres.
Y las crías con criar madres.
Y los barrenderos con despertar calles cuando aún no es tarde.

Ni tan siquiera las panaderías han abierto.
Hornos aún no arden;
Perros aún no ladran;
Taxis aún transitan en luces amarillas;
Las rejas del parque siguen cerradas,
Y sus ferias calladas.

Hoy ya no es ayer:
Ayer la espera fue inesperada y desesperada y el camino intransitable.
O eso decían.

Sin embargo,
De los barrios aún nace la misma embriaguez,
Y de las estatuas el óxido,
Y por último,
de la coma el punto:
De nada ha servido caminar.

Alcantarillas evaden un hedor a vida indigna,
A realidad.
Cada paso es un paso más hacia el estupor y la incredulidad.
Las radios y los medios tronan cantos falsos de esperanza,
y aun así,
De nuevo despertarán sin suerte.

Algunos dirán que el día es amanecer,
Pues, del ayer, lo único que perdura
Son tragos amargos de cafeína,
y el podrido olor a humo y tabaco quemado,
Y a vicio sin dueño, enrejado.

Sin embargo
El único vicio que perdura es el de llamar amanecer al sueño,
Pues hoy, de nuevo,
el despertar es tedio.

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3 comentarios en “El despertar es tedio

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