La estupidez

J. H. Casper, nacido en Belgrado a 24 de Enero de 1998, es un arqueólogo inexperto, fundador de la mentalidad poscontemporánea y del estupidismo antropológico.

Debido al reciente nacimiento de la doctrina encontramos pocos datos, nada más que un breve síntesis de la teoría casperiana, y en concreto, concentramos una gran cantidad de información acerca de su biografía, fijándonos en mayor cantidad en su estancia universitaria.

Tras la larga escolarización, desde su juventud, en un internado de la capital serbia, el aún joven Jazčmin decidió dar un paso más hacia el futuro y adentrarse en la intelectualidad germana. Para ello su primer paso fue la culturalización en la capital, Berlín. Durante su estancia en la ciudad de las brezeln comenzó a desarrollarse en él un gran interés por la arqueología, fomentado por la característica apariencia física del alemán promedio, muy distinta a la del serbio, destacando el cabezacuadradismo.
Cierto tiempo después de adentrarse en el mundo arqueológico y el corto estudio de las reglas fundamentales, vino el ingreso a la universidad Humboldt, de gran prestigio y consideración internacional, en la cual no destacó mucho como alumno y se mantuvo en la media.
Sin embargo es en la universidad, y en mayor nivel durante el último año de Máster, donde el alumno comienza a introvertirse, y alejándose cada vez más de la intelectualidad germana comienza a cultivar una mentalidad propia. Es entonces cuando comienza su estudio arqueológico que en la actualidad conocemos bajo el estupidismo, doctrina base de la concepción antropológica casperiana.

Durante los últimos meses en la universidad, J. H. Casper comienza a dudar acerca de la credibilidad de la teoría arqueológica fundamental. Comienzan a crecer sus estancias en las bibliotecas, en las lecturas ensimismadas, y como en cualquier alumno de la modernidad, en la búsqueda de la wikipedia. Simultáneamente creció también su miedo al opinión del gran catedrático, universitario, científico, profesor, e ilustre Nobel Johannes Von Gambelputty, del cual el joven era alumno y al cual tenía gran consideración. Cierto es que la teoría casperiana nace en esta época, aunque es al final de sus estudios, en el año 2014, cuando la teoría se concretiza.

Alejándonos de los rodeos y adentrándonos en el batidero; escribía así el genio en su diario:

“Pasan los días y el dolor aumenta. ¿Cómo hemos podido vivir y gozar de la vida? ¿Cómo pudimos ser tan ignorantes?

Con el tiempo soy más consciente de que mi pensamiento resulta un gran cambio en la arqueología. Pero, ¿cómo lo diré? ¿Cómo podré expresar mi idea a un conjunto de elitistas e intelectuales, dogmáticos y mandatarios?”

Y a continuación, Jačzmin H. Casper formula el enunciado fundamental del estupidismo, y bajo ésta formulación pasa a la historia;

“Pero, ¿qué vino primero? ¿El hombre o el mono?
Tan mal filosofamos en el pasado, tan erróneamente fabulamos en los últimos siglos, partiendo del dieciocho… ¿Qué es la razón? ¡Nada más que una subordinada de la estupidez!
Qué mal andamos pensando que el hombre se define por el uso de la razón, cuando es la estupidez la reina del hombre, el símbolo principal de la vida humana, de la sociedad, de la evolución. La estupidez es la estupidez máxima de todas las cosas.

Pero cuando pienso… Cuando pienso cuántos siglos pensamos que el mono y el hombre no evolucionaron el uno del otro, nada más puedo hacer que llorar.
La estupidez es la reina, recuerden; pero el ser humano no es el más estúpido del planeta, sino en el mismo, encontramos al mono.

Así es que el mono, como único animal capaz de mearse con reciprocidad, es el animal más estúpido del planeta, y por lo tanto el más evolucionado, y ello solo pudo ocurrir bajo la línea evolutiva que había marcado el hombre.
La estupidez reina el planeta”.

Así, J.H. Casper terminaba de formular el estupidismo en su diario. Y la fórmula esencial, y tan innovativa de su teoría era; el hombre es estúpido.

Decidido fue Casper, como único miembro de la familia universitaria con una cabeza ovalada frente a los catedráticos cabezacuadradas de la universidad Humboldt, Berlín, a enunciar su teoría.

Es entonces cuando sucedieron los hechos del 31 de febrero de 2015, el día de la exposición de los másters; un día que pasaría a los libros de arqueología y que sería estudiado por los alumnos de la poscontemporaneidad.

Es cierto y no un mito: Casper llegó el último de todos los alumnos a la exposición del máster. Anteriormente, habían expuesto sus trabajos cientos de alumnos, y el jurado se encontraba totalmente cansado, entre ellos el carismático catedrático Johannes Von Gambelputty. Ante todo, tras la exposición del serbio en la universidad llegó una oleada de aplausos interminable.
Cabe destacar entonces una última charla que mantuvo el Nobel con el histórico alumno.

Contestaba así Gambelputty, el cabezacuadrada supremo, líder del jurado, a la media hora de exposición de Casper.

—Debo admitir, que tengo hambre.

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