Aristóteles

En el siglo XXI a nadie, excepto a algún autor mediocre y otros niños más, se habría planteado la posibilidad de que Aristóteles resucitase. A pocos niños, con la imaginación todavía plegada hacia todos los sentidos, y con una visión de la realidad todavía mezclada con el sueño, se les habría ocurrido una situación tan absurda. Y si los niños no eran capaces de imaginárselo, pues imagínense ustedes, tampoco iba a ser distinto con los adultos; ni tan si quiera con los más creativos entre ellos. Pero de vez en cuando la realidad supera a la ficción.

Un día soleado en Atenas unas manos viejas, secas y huesudas levantaron un pulcro ataúd de mármol para ver la luz del sol. Un hombre barbudo de una edad avanzada, de tez morena y achicharrada, con ojos negros y cabello blanco. Quién hubiese dicho que el primer acto de un hombre tan sabio e idolatrado como Aristóteles, tras levantarse de su tumba, fuese visitar un bar cercano al panteón, y con un dialecto antiguo pedir en la barra una copita de vino con agua, como se solía hacer antiguamente, para rendir culto a Dioniso, casi en exceso. Y con una borrachuza del copón, cruzar la nueva Atenas de mil colores, visitar tanto museos y expandir su sabiduría hablando con las gentes de la gran ciudad.

Y así pasaron los días para el gran filósofo antiguo en la ciudad moderna; que veía y veía que pocos querian debatir con él. No sólo porque su dialecto era notablemente diferente, antiguo, y retorcido, sino también porque al parecer nadie necesitaba su ayuda, o que todos hacían como que no.
Todo llegó a su colmo cuando una noche, triste, melancólico y lúgubre, el Aristóteles de la modernidad cruzó calles, callejones, barrios enteros, y leyó una frase que le marcaría de por vida.
“Tontos, pero felices”, ponía en letras grandes a la fachada de un edificio. Aquello fue la clara señal para Aristóteles de darse la vuelta.
“¡Ágora me voy a mi casa!”, dijo con enfado, y decidió regresar a su tumba vacía de por vida.

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3 comentarios en “Aristóteles

  1. Muy buen post ¡¡si los mayores levantaran la cabeza!! habría tantas cosas que les sorprenderían, tantas estupideces que no aceptarían como éste Aristóteles que se dio cuenta de que éste mundo no era para el………
    Estupendo escrito, enhorabuena compañero.
    Un Abrazo 🙂 .

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