El protagonista

Se escapaba una rendija de luz por la habitación de Andrew. Él se encontraba acurrucado en sus sábanas recién cambiadas leyendo el libro que su madre le acababa de regalar. Estaba enganchadísimo, acababa de leerse cinco capítulos de un tirón y no podía parar, ya que Andrew era de esos suertudos con una capacidad asombrosa de concentración, y sobre todo al leer.

Cuando continuaba a pasar página, entró su gato, Cory, para acurrucarse junto a él. Eran las 12 de la noche, y no tenía ganas de echar a su gato de la cama, Cory era el único culpable por el que había cambiado las sábanas hace unos momentos, pero igualmente decidió dejarle a su lado. Pasó de página, mientras su gato comenzaba a clavarle las uñas en las piernas con la intención de acurrucarse a su lado, mientras soltaba unos largos ronroneos y más señas de conformidad. Andrew ni se inmutaba, seguía plasmado en las páginas a pesar de las uñas que le clavaba su acompañante. Repetía silenciosamente algunas palabras de las que leía, con la misma sensación que tendría el protagonista, la misma representación y el mismo carácter.

El libro se llamaba Homo Faber, de Max Frisch, un escritor que le había recomendado su madre hace unos días. El pasaje que estaba leyendo describía el momento en el que el protagonista huye de la cena con su prometida para coger un barco y zarpar hacia Europa. Un pensamiento repentino, pero simplemente perfecto. El protagonista miraba por la ventana del edificio, había un barco justamente debajo, junto al puerto de Nueva York, y el camarote no le costaba mucho, en relación con el dinero que ganaba como mecánico. Así que decidió bajar allí y coger el barco, sin más.

Andrew y Cory seguían acostados en la cama. La ventana estaba abierta, pero ignoraban ambos el frío. Fuera se oía ruido, no demasiado ya que era lunes y por la noche.

Andrew no se daba cuenta, pero estaba moviendo sus piernas apartando al gato. Cory molesto, soltó un maullido de disconformidad. Sin saberlo, Andrew movió su cuerpo hacia arriba colocándose al borde de la cama, y lentamente, levantándose de ella, pisaba la alfombra de su habitación, y se dirigía hacia la puerta. Seguía leyendo. Iba por el pasillo, llegó hasta la puerta principal, se puso rápidamente sus zapatillas de andar por casa y salió al pasillo del edificio. Dejo la puerta abierta y a Cory sola. Bajaba las escaleras, en pijama, pasando por el pequeño portal, que a veces vigilaba Manfred, un buen amigo suyo, hasta llegar a la calle.

El protagonista acababa de entrar en el barco, y Andrew seguía leyendo sus párrafos, o los de Max Frisch, con asombro, tanto por su simplicidad y talento como por la capacidad de convencimiento del protagonista. Mientras tanto, Andrew caminaba por el barrio Malasaña. Se dirigía hacia la estación del tren.

El protagonista estaba hablando con el acompañante de su camarote. Andrew repetía sus palabras, y continuó repitiéndolas, una y otra vez, hasta que no fuera su boca la que hablara, sino su cerebro, la mente suya y del protagonista. Siguió repitiendo todo, línea tras línea, párrafos y diálogos, hasta llegar al punto de hablar solo, consigo mismo, prediciendo todo lo que diría el protagonista de la novela. Solo Andrew. Antes de leer cada línea, la decía en voz alta, mientras seguía caminando, en dirección a la estación del tren.

¿Donde estaba? Ya no estaba. Solo quedaba uno, el protagonista, que andaba en pijama y pantuflas por las calles de Madrid, formadas por la tinta, el papel, y el cartón que lo envuelve sin piedad, sin control, controlado por el momento. Andrew, agotado, seguía dirigiéndose, inconscientemente, dirección a la estación del tren.

Andrew era el protagonista.

Mientras tanto, Cory seguía acomodada en una esquina de la cama, tal vez un poco irritada por el fresco que entraba desde la ventana hacia la habitación. Pero a ella le daba igual, tampoco era más que tinta sobre papel, al igual que su amo.

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8 comentarios en “El protagonista

      1. Por cierto, si has encontrado algunas erratas en las tildes, es porque escribía en un teclado alemán y no sabía como ponerlas. Ya he corregido todo, también algunas frases que creía inadecuadas. Todavía no lo había revisado,
        Un saludo

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  1. Saludos. Estuve viendo tu blog como me lo pediste. Tengo dos tipos de comentarios, unos acerca del diseño y otros sobre los contenidos. Sobre el diseño te puedo decir que hace falta dinamismo, ver más gadgets mostrando información y muchos hipervínculos, a la gente le gusta conocer los espacios virtuales apretando botones. Casi no tienes imágenes y son muy importantes para poder compartir tu blog en redes sociales. Hay que hacer llegar nuestros contenidos a muchas personas por lo que tu espacio debe ser dinámico, accesible y agradable a la vista.
    Ahora, con respecto a tus contenidos: No importando qué vayas a narrar, la fluidez es central. Se nota cuando alguien obliga a las palabras a lucir interesantes, las adorna sin motivo, la fluidez y la naturalidad deben surgir como sin querer, aparecer como si fuera un accidente de claridad; el lector leerá sin freno y ni siquiera notará que ha leído decenas de páginas. Tu lenguaje pone muchas trabas a la hora de seguir las historias. Los narradores se parecen demasiado entre ellos.
    Cada historia debe ser una propuesta estética independiente del resto, debe tener sus propios elementos, su propio lenguaje, sus propias palabras, hay que ir más allá de la simple selección y orden de ideas, vocablos o tramas.
    La pregunta principal es: Si quitas todos los adornos de tu texto ¿qué queda? Puede que nada. Si la historia sin adornos es llamativa, no necesita exceso de figuras retóricas ni recursos. Si la historia necesita adornos para ser contada, no vale la pena escribirla.
    Todo esto es mi opinión, te lo digo como lector, trata de las exigencias que hago a los libros que leo y más intensamente a mi propia pluma. Dale un poco de estructura a tus obras, volar está bien pero hay que agarrar oficio para demostrar talento en las largas distancias.
    Un abrazo y gracias por invitarme a visitarte.

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    1. A cerca de los contenidos del blog, es verdad, le falta color, imágenes, algo vivo que atraiga, pero lo único es que no quiero que el resto distraiga del contenido, quiero que la gente lea mis textos y piense de verdad lo que les ha producido, y no que se deje influenciar por el estilo del blog o de mis entradas. Pero tienes razón, trataré de meter algunas imágenes.
      En cuanto a los adornos, a veces intento hacer el texto más interesante, cuando en el interior tengo un tema muy fluído. Pero esto no es más que por investigar, por buscar mi estilo propio, y por ver que es lo que queda mejor.
      Tienes razón. Muchas gracias, lo tomaré en cuenta.

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