Sobre lo nuevo, el consumo, y el olvido de los valores reales.

Cada vez que sale la versión nueva de algo, las nuevas zapatillas, camisetas, móviles de última generación, tabletas, etc, la gente parece ser hipnotizada y obligada a comprar y comprar. Y una vez comprado se olvida lo anterior, por una gran estética que hace creer en estar viendo algo mejor. Pero viejo no significa siempre peor, de hecho, muchos fabricantes actuales olvidan factores importantes, ocupándose plenamente en la estética para atraer el consumo.

Y el olvido lleva a la compra de algo que ya existe, incluso para el comprador a mejor precio, y que hace avanzar más lentamente el desarrollo tecnológico.

Otro planteamiento nos lleva a observar como ésta sociedad resulta cada vez más superficial, buscando la compra de algo por términos de ego. Y a los anunciantes les viene de perlas, conseguir su material nuevo fabricado en países dónde se encuentran deslocalizados, por menor precio y peores condiciones, y después poder venderlo cómo si fuera un desarrollo increíble. Y esto posibilita la permanencia alargada de la empresa, aunque retrasa el desarrollo.

Pero siempre olvidamos que el consumo no nos hace más felices, que en lo material hace falta solo un mínimo, acostumbrarse a él y vivirlo. Y trae tranquilidad no pensar en algo nuevo cada dos por tres, no pensar en el nuevo iPhone 6 que saldrá dentro de poco, y en cambio ver lo bueno de tu móvil actual. Nos dicen en los colegios y a lo largo de nuestras vidas que el consumo es algo necesario, que si nadie comprase nada, el país entraría en vías de extinción, lo que obliga a la gente con mucho dinero a gastarlo en estupideces, cubrir sus penas con material nuevo y mientras tanto abrir nuevas heridas en cuerpos tanto propios como ajenos.

¿Qué quiere decir esto, que no consumamos? No, pero siempre lo necesario, nada de estupideces que sólo traen basura nueva. Y nunca olviden que en este mundo solo una mitad tiene el dinero y la sociedad que posibilita el consumo. ¿Que ocurriría si, de una vez por todas repartiéramos el dinero de manera equitativa a las gentes sin el dinero posible, de tal manera que éstas también puedan consumir, y por supuesto solo en necesidades?

Muy bien, consumir en exceso, comprar lo nuevo para tener lo mejor y además continuar con el consumo del país y provocar basura, crear un país muy estético por fuera, y muy sucio por dentro, y como siempre, olvidar los valores reales.

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