Sobre el arte y la cultura en su fin último, en la sociedad de consumo y la evasión.

¿Qué hace la música para que me vuelva solitario, para que se cierren las puertas y pueda oír las notas de mi canción, para que un ritmo entre en mi mente y mueva mi cuerpo? ¿Cómo convierte un jazz mi vida en melancolía y paz? ¿Qué hace la literatura conmigo para volverme filosófico, y la poesía, y la pintura? ¿Qué, y cómo y por qué?

No se que haríamos sin el arte, aburrirnos tal vez, frustrarme, agobiarnos. Y es que para mí, y seguramente para un muy grande número de gente, el arte es un acompañante verdaderamente importante. Y a la vez que los deportes, contiene en su interior una forma de evasión al pensamiento, una manera firme de dirigir la mente, alumbrar el camino en un momento complicado o incluso nublarlo por completo. Y es que nuestra sociedad, como la más compleja del planeta, y a la vez también nuestro tan complejo organismo, necesita un respiro en momentos de estrés. Un paseo por el parque, un corto verso para dormir mejor o un cuadro exprimido con sentimientos propios puede ser una alternativa a desahogarse, y a la vez una manera de sentirse cómodo consigo mismo.

Y muy de vez en cuando, el arte y su expresión no tienen un fin íntimo, sino abierto. Así, la evasión de la sociedad al pensamiento permite ser vista por la sociedad misma, y todo aquel que se encuentre en la misma situación puede encontrar la respuesta a lo que buscaba de una manera u otra.

Situándonos en el caso de un músico, unos acordes, armonías y temas propios, y sus determinados sentimientos, no ayudan solamente al artista, sino también para el resto de oyentes. Y la gran diversidad y distinta influencia permite que oigan creaciones en distinta perspectiva y puedan sacar diferentes conclusiones o sentimientos. Y en muchos casos el fin de la creación será el mismo, y es hacer pensar al emisor, hacerle sacar conclusiones internas de los sonidos que sus oídos acaban de obtener y que seguidamente han enviado al cerebro, que el cerebro finalmente ha podido relacionar con temas íntimos y mandar al cuerpo una determinada reacción u otra. Así la música, como el arte en común, es una herramienta del hombre, un GPS que nos guía por el mejor camino.

En mi caso, cuando oigo, leo, escribo o veo, analizo y obtengo mis conclusiones, y así puntúo a su vez lo que acabo de oír, leer, escribir o ver. Tengo una cierta escala que me indica lo que me ha gustado o no, con una determinada puntuación interior. Todo aquello que me ha hecho pensar más y me ha ayudado a ver las cosas de una forma más clara, es mejor valorado. Y esa es la razón de que no me guste el reggeatón y el resto de música con un fin únicamente comercial, no me gusten las películas que contengan solamente acción, la pintura que sólo trata de venderse y la literatura que hace igual. Y lamentablemente esto suele ser el caso del arte más actual, el resultado de la mezcla de la cultura y la sociedad de consumo. Y también por ello veo en esta sociedad actual una generación perdida.

Por supuesto todo de lo que les he estado hablando no han sido más que opiniones personales, y si no les gusta algo, no les estará prohibido criticarme, por algo vivimos, supuestamente, en un país con libertad de expresión, siempre y cuando no sean demasiados a la vez, claro. Y les digo esto porque ha llegado el momento de decidir si queremos conservar el arte como era antes, una forma de expresar sentimientos y críticas con el fin último de hacer pensar al receptor, o el actual, su versión comercial y el fin del ocio y del negocio. Nosotros elegimos si queremos perdernos en el no saber nada y en olvidarnos de nuestros problemas sin resolverlos, pero deberían saber que esto nos lleva a una situación verdaderamente débil y con una defensa floja a diferentes problemas. Por supuesto siempre se puede combinar el arte con términos ociosos, pero sin olvidarnos del resto.

Y ahora quiero que observen el arte, escuchen canciones, lean textos y periódicos, se tomen un respiro de esta sociedad tan compleja y vean que es lo que se puede arreglar en ella. Tal vez una tarde con un blues lento para realizar la realidad actual, y comprender los errores en los que vivimos. Saquen sus penas de lo que vean, lean u oigan, y realicen cual es la causa de todas ellas. Y si después ha logrado arreglarlo, diviértase con algo alegre, pero no olviden que hay más que sólo ocio, y que evadirse no es solución.

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6 comentarios en “Sobre el arte y la cultura en su fin último, en la sociedad de consumo y la evasión.

  1. Eso decía Octavio Paz que el mercado ha sido el gran responsable de la bancarrota de la cultura en la sociedad contemporánea. Si no has leído en ensayo de Vargas Llosa sobre este tema, La civilización del espectáculo, creo que puede interesarte.

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  2. Interesante escrito, sí, sí. Desde mi humilde punto de vista, sin embargo, parece que primero elogiás al arte (y al deporte) como medios para evadir el pensamiento, pero después te valés del mismo pensamiento que querés evadir, para juzgar al arte (“En mi caso, cuando oigo, leo, escribo o veo, analizo y obtengo mis conclusiones, y así puntúo a su vez lo que acabo de oír, leer, escribir o ver. Tengo una cierta escala que me indica lo que me ha gustado o no, con una determinada puntuación interior. Todo aquello que me ha hecho pensar más”). Yo entiendo al arte como algo anterior, más primigenio incluso que el pensamiento, por eso, desde mi punto de vista, prefiero interpretarlo mejor como que es el pensamiento el que nos hace evadir las sensaciones a las que nos expone el arte, y no al revés. Intento no juzgar los hechos artísticos (es decir, las obras en sí, los artistas, etc.), sino -simple y humildemente- enfocarme en las sensaciones que despiertan en mí como consumidor/receptor y productor/creador. Apertura. Permeabilidad. …Que los reggaetoneros sean felices, y yo seguiré con mi bossa, mi jazz, mi tango, y todo lo demás! (…espero se entienda que busco aportar constructivamente, sin generar conflictos, sino respondiendo a tu invitación, ¿se entiende, verdad?) Saludos!

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    1. Siempre viene bien un comentario así. En cuanto a lo que me has dicho anteriormente sobre el arte y el resto, creo que el arte está para algo más que simplemente observarlo por unos pocos segundos y luego apartar la mirada, sin haber pensado en nada. Siempre hay algo en nuestro interior que tanto nuestro corazón como nuestra mente va a combinar con lo visto. Por supuesto que hay cuadros que simplemente describen sentimientos, que observas y dices, “perfecto”, pero no piensas en nada más. O canciones que escuchas el principio pero lo cambias a los dos minutos porque no te gusta como siguen, o, sin saber inglés, escuchas canciones de rap solo por el ritmo (no digo que esté mal, el ritmo y la armonía es algo muy importante, y los sentimientos que describe también). Por ello pienso que tu comentario es correcto, y lo agradezco mucho, pero creo que la mente, además del corazón, forma parte en la visión sobre el arte y las cosas, porque si no, en mi opinión, creo que podríamos acabar en un ritmo muy rápido de vida, tan rápido que olvidamos la tranquilidad, el aburrimiento, y así mismo, pensar.
      Un saludo, y muchísimas gracias!
      Hasta la próxima.

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