Sobre el debate libre, los argumentos y la negación

Hay cosas en los debates que muchos olvidan. No solo gente normal en debates corrientes, es decir sin verdadera importancia para el país, sino también gente importante. Y tomo por ejemplo un caso muy común, como lo son los políticos. En el debate existen una serie de reglas no escritas, pero que lamentablemente pocos respetan, como es el caso de España.

Y hablando de países, me dirijo a uno en el que la gente sabe la importancia del debate, Alemania. No suele gustarme la constante comparación entre dos países, y en este caso en unas condiciones muy distintas, que influyen mucho en el carácter y pensamiento de las personas, pero la distinción es tan obvia que no resulta complicado de analizar. No es por nada que Alemania sea llamada por muchos el país de los pensadores y poetas.

En el caso de un debate en Alemania se respeta tanto el silencio como el turno de palabra. Y solo con encender la televisión se pueden contemplar numerosos debates sobre diversos temas. A ellos acuden gente importante y especialistas en unos determinados asuntos que rodean la idea principal del debate. En el caso de España lamentablemente esta gente suele ser gente popular, que no respeta las reglas, y grita, y niega todo, y parece simplemente haber venido para recoger su dinero y dirigirse de vuelta a casa.

Muchos pensadores en la Grecia Antigua comenzaron a analizar el debate y usarlo de forma continua. Según los griegos existen tres tipos de argumentos. Uno de ellos es el argumento basado en Ethos. Este se basa en atacar la moral de las personas para traer confianza. Otro se basa en Pathos, que trata de atacar los sentimientos de las personas. Según Aristoteles este método atrae mediante la expresión de la ira, calma, odio, indignación, confianza, solo que es fácilmente manejable, ya que se puede usar de forma falsa. Por último se encuentra el argumento basado en Logos, la lógica, ceñida al tema, sin salirse de los límites de la manipulación de ningún tipo, sino simplemente en inspirar razón.

Está claro que el último tipo es, posiblemente, el más sincero. Queda en la mano de cada uno si se deja manipular o no. Y lo bonito que seria ver un debate basado en argumentos de lógica, pero la perfección no existe.

Y volvemos al debate libre del que quería hablar en un principio, un debate no sólo libre sino limpio. Con silencios y turnos de palabra, y basado en la lógica ante la aplastante manipulación.

También se nos olvida algo importante, y es que el debate es una forma de averiguar errores, asique si alguien ve que se encuentra verdaderamente mal, que por favor corrija. Un debate libre no trata de la rotunda negación a todo sino de una negación a partir de argumentos.

Y por último dejo abajo un link, con un sketch de Monty Python muy bueno y un poco divertido sobre el tema. Espero que os guste.

Monty Python – Argument clinic

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2 comentarios en “Sobre el debate libre, los argumentos y la negación

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