Poema musical: ¿Acaso pretendes que me ría?

Un pequeño experimento musical para acompañar la lectura de un poema. Recomiendo leerlo sin prisas. Los segundos recomendados están entre paréntesis y deberían de servir como guía para leerlo al ritmo “perfecto”, o digámoslo de forma asceta, de la manera ideal. Está compuesto para que funcione y funciona. Puede ser complicado pero funciona, lo prometo.

Es, en el fondo, un pequeño viaje a los sonidos de mi cabeza cuando escribo un poema. ¡Que disfruten! Y sí, estoy de la olla. Lo sé. ¿Who cares?

 

¿Acaso pretendes que me ría?

 

 

(0:24)

¿Qué es esa envidia que se pinta en tu rostro?

A tu cara le falta música.

Ese asqueroso sonido del sónar a lo lejos…

¿De verdad lo quieres?

¿Lo oyes maullar?

¿Escuchas como pita?

¿Y de verdad lo quieres escuchar?

¿Para qué?

¿Para alcanzar a algún submarino lejano que salga a tu encuentro?

¿De verdad crees que esa miseria en la que caes te va a ayudar en algo?

Caes grave,

cada vez más grave.

Hondo.

Profundo.

¿De verdad lo quieres?

¿A quién le murmullas?

¿Con quién hablas?

¿De qué te ríes?

No bajes más.

Nadie saldrá a tu encuentro.

Te quedarás solo con el sónar y ese aullido monocromo que esparces por las aguas submarinas.

¿No ves que te ríes sólo?

Nadie vendrá a saludarte.

Estáis tu y tu voz

tu propia conversación

tus risas que piden ayuda.

¿Y acaso pretendes que me ría?

Dime.

¿Acaso pretendes que me ría?

¿Crees que me hace gracia tu tremendo fracaso?

Me das asco

Me das maldito asco.

¡Cállate!

Cállate y escucha…

(1:37)

 

(1:50)

¿Lo oyes?

Tu música esta suspirando.

Respiras a través de tu música.

Aunque no la escuches ahora, siempre estará latente.

¿Que aborreces el sónar? ¡Déjalo!

¿Qué amas los truenos? ¡Dáte truenos!

Respira a través de la música.

Cada sonido que expires intenta saborearlo mientras gimes.

Una rueda girando.

Las cadenas chirriando.

Los charcos rompiendo.

La tormenta abriéndose paso ante tus ruedas.

Tus pantalones se calan.

Tus labios inhalan.

Tus sollozos se apagan.

(2:30)

 

(2:33)

Ahora todo te viene a la cabeza, ¿eh?

Dolor de tripa.

Enfermedad.

Tristeza.

Melancolía.

Te duele el “podría” porque no lo puedes.

Pues tienes un verdadero problema.

Ese sueño que sueñas cae del cielo como una maceta para destrozarte el cráneo.

Caes al suelo.

La cabeza aplastada contra el asfalto.

Tus ojos a la altura de una hormiga.

¡De una hormiga!

No tienes valentía, solo envidia.

Ya veo, ya.

En verdad te gusta esa miseria en la que te estás cavando.

Ni te esfuerzas para salir de ella.

Y ahora vuelves a murmurar para tranquilizarte.

Lo ignoras todo.

Casi parece como si te gustase la miseria.

¿Quieres hundirte en tu miseria para castigarte?

Que asco.

Te gusta el túnel sin salida.

Los kilómetros y kilómetros de vacío.

La negrura del mar.

La soledad der océano.

La amargura del sónar.

Pues lo que tienes es un problema.

¿Crees que murmurar va a salvarte?

Ningún submarino saldrá a tu encuentro.

Tu música es la soledad.

La queja sin solución.

Tu viaje es un murmullo

que escucha

y muere.

Escucha.

Muere.

(3:50)

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+Música

 

Letra:

Rain
close your eyes it’s here again
through the windy waves it comes riding
(it comes riding)

steam
is hitting off the fence
the lights are dancing undecided
(undecided)

raindrops
bring back to me
everything
I need to care of
my mind
has now been pleased
washed by
simple raindrops

branches
are bowing in the dark
some shadows in the park are bowing
(are bowing)

drops
are falling off your lens
a raincoat is running on the sidewalk
(on the sidewalk)

vertical
everything I see
looks vertical to me and postponing
(and postponing)

time
is turning back its head
is flowing down in streams ongoing
(ongoing)

don’t disappear
there is still some life in here
There’s sound in every frame that i’m drawing
(that i’m drawing)

birds
come smiling as it ends
silence returns again as it quiets
(as it quiets)

raindrops
bring back to me
everything
I need to care of
my mind
has now been cleaned
washed by
simple raindrops

imagine
the warmness under a roof
the burning wood that is glowing
down the chimnees
(of your hometown)

Una noche al vacío

Observo el vuelo de un pequeño mosquito
y me compadezco con él
y con su ceguera.
Me siento minúsculo
tan minúsculo como él mientras choca
y vuelve a chocar
contra el vaso vacío que reposa
en la mesa mugrienta
en el desorden de esta casa
que hace del caos apoteósico un nuevo orden de vida
y las bebidas se vacían
y las miradas se embriagan
y las sonrisas se burlan.

¿De dónde saco yo mis ganas de seguir viviendo?
Veo al resto triunfar en sus planes
respirar milagros
aterrizar inesperadamente en grandes triunfos
mientras doy pasos absurdos en el agua
y en los charcos que nacen de mi pérdida de tiempo.
Tal vez escogí en su día el vaso equivocado
en el que mecerme cual niño
en el que buscar mis laureles
en el que hallar mi podio.
Solo choco contra el cristal
de un vaso vacío
de algo que en su tiempo fue vino blanco
y que fue vaciado por antecesores vacilantes
que dieron sus zancadas con pasos de gigantes.
Tal vez escogí el vaso maldito
el continente equivocado
en el que dar mis futiles revoloteos al aire.
Agito el pánico
y mi mirada se tensa
mientras me asomo al fondo.
Otros escogieron el vaso lleno
y se enriquecerán de ello.
Yo seguiré en mi vestido mendicante
cantando al viento cruel
que el destino que observo
y que se me avecina inevitable
es el de aquel mosquito que contemplo
encerrado en el nuevo orden del desorden
que busca el embriague en vanas bocanadas de aire
y cabezazos de desesperanza;
que ahonda en su deseo de hallar
algún día
el trago del vino dulce
mientras observa la mano del gigante caer
para aplastarlo contra el fondo.

Caen del cielo para no olvidar

Un día te despiertas y hundes tus fauces en la piel de la tierra

y dejas caer el cubo en el pozo

y le buscas la profundidad a una mirada

e investigas en el milagroso ritmo de tu pulsación

y tratas de hallarle el pincelado a los colores

y observas a un niño jugar con la arena y sus juguetes de plástico

hasta que te cierran la puerta en las narices

y tus uñas en la tierra se pudren

y el cubo cae contra el fondo rugoso del pozo

y la profundidad de la mirada que te hipnotiza cierra sus párpados

y el niño que jugaba en la arena se escapa en el Lange Rover de sus padres

y el pincelado de colores cae en oscuridad

y el ritmo de tu pulsación se acelera

y sales de tu casa para tomar el aire

y los nervios te pueden

y las ansias vivas te matan por dentro

porque ya no queda agua en el pozo del que sacas tus ideas

y toda belleza se te niega

pero tú te niegas

y sigues caminando

porque quieres seguir caminando

y porque quieres glaciares

-porque tú

quieres

malditos

glaciares-

o desiertos

o tormentas veraniegas

y tensión en el aire

y electricidad en la madera

y granizo en primavera

y lo quieres todo junto

y lo quieres todo

porque te nutre.

 

Tú sales a dar un paseo ese día

y ya ni escuchas la melodía de los pájaros

ni los cubiertos de las terrazas chocar contra las mesas

y la rima de los verbos de algún profeta te parecen crudos

y burdos

intrínsecamente innecesarios

desvirtuados por tu derrota.

En aquel paseo te dices a tí mismo:

No hay agua en el pozo.

No hay profundidad en la mirada.

Aquí no hay

nada.

Los libros que antes abrías y te llenaban de luces

y te hacían clavar las fauces en la arena

y desear glaciares

desiertos

tormentas veraniegas

te parecen absurdos

más palabrerías

errores nefastos

pérdidas de tiempo

que no nutren

ni nutrirán

porque nada nutre

y nada te nutre.

 

Ese día.

Ese mismo día en el que tus uñas quedaron clavadas en la arena para pudrirse

y tú te fuiste indignado

un pájaro sale de su nido

canta una rima

rima un canto

y despacio muere

cayendo de la rama en la que posaba

al suelo

en frente de tus narices

mientras tú dabas tu paseo

y sin soltar sonido alguno te habla desde el silencio

para que no olvides

y escuches

las únicas palabras que aún te podían hacer ver

(las del silencio)

que todo es absurdo

y todo cae de una rama

y todo acaba en el pozo sin agua;

que todo es bello

precisamente porque tú estás allí para respirarlo todo

desde el aire de una montaña victoriosa

o desde una apoteósica colina

o desde el fondo del pozo derrotado en el que tú mismo te cavaste;

que la belleza no existe por si misma

sino que se filtra a través de los ojos

de tus ojos

y vive en todo lugar en el que la coloques

sea en lo feo

o en la desesperación

o en el aburrimiento

o en los ojos cerrados

o en el pozo sin agua

o en el canto de algún pájaro

o en la rama de algún árbol silenciado.

 

Y ese día regresas a tu casa

y regresas con hambre y sed

hambre y pura sed

puro hambre y sed

a sabiendas

de que siempre habrá algo que te nutra.

 

+Música

Un pequeño experimento musical. Desde hace un tiempo llevo un cuaderno conmigo en el que escribo los pensamientos que me surgen en el día a día. Aquí leo los pensamientos de uno de estos días, sobrelapados, porque son así como aparecen en la vida real, con música.

+ Música

Antes de nada recomendaría escuchar la canción y leer la letra al mismo tiempo, ya que sin ellas las canciones pierden mucho valor. Ya me diréis, tal vez, que os parecen. Son muy pero que muy mejorables, en mi opinión, pero me gustan. Al menos lo suficiente como para compartirlas. Mucho corazón en ellas, sobretodo en la primera. La segunda es más bien irónica, cómica.

Ya vendrán más canciones con el tiempo.

Letra: En el ajetreo de esta vida (…)

In this life’s busy race there was no place for our pace
(mh so slow)
In northern Spain, where the weather doesn’t change
your skirt was all flyin’ when the wind blew low

Your grandpa wasn’t listening when I whispered a truth
that your breath is hipnotizying and that so are you
and the TV set got broken and the fire’d spoken warmth
n’ the sofa erupted with your body around my arms

But, our days
didn’t follow the same pathways
empty bottles on your shoulders
empty bottles on your grave
(mh)

Glowing through the dark hours the fire was now ours
burning without wood, surviving northern showers
without the shadows of your past you’d forgotten were you were at last
with nothing to remember and nothing to forecast

Reminiscing lights of boredom singing Dylan in your room
some young fire was cooking love till the late afternoon
your voice rung through the hallways ‘n your brother got upset
your body was still hungry ‘cause we hadn’t finished yet

But, some day
you chose a diff’rent pathway
wild tires pushed forward leaving a dusty cloud
and some empty bottles on your grave

Till the end of the summer, I remember very well
(mh)
you entered university in some other place
(mh, lifes busy race)

“From time to time it changes, oh my weathers they are contageous
In winter I get ill and in spring I get outrageous”
You wrote to me in pain wanting to meet me again
lifes busy race

Our days
didn’t follow the same pathways
empty bottles on your shoulders
empty bottles on your grave
(mh)

I ended up driving a bus, mountain down and mountain up
earning some little money, but it still wasn’t enough
now the rain is hitting hard on the windows of my bus
and i cry

‘cause the last stop I drive tonight has you inside

 

Letra: Que llega el verano (…)

Check it out
check it out
summertime
streets are loud
children crying
I’ve lost my mind
somewhere
someplace
sometime
I’ve to drink 2 litters of water
‘cause that stupid sun is shinin’
I’ve lost my mind
somewhere
someplace
sometime
I’m not a profet but still I can profit well
of those smiles that any child can tell ain’t real
of crowded streets that look to me like depressed freaks
which are filled with thorns, with dust and cough when
summer comes
summer comes
have you already obligued your child to go to a stupid
summercamp?
Have you already bought
your new pack of sunglassed fun?
Are you wearing a shirt that says
that Sommer has come?
Have you lost your mind
somewhere
someplace
sometime?

Shining stuff
stuff ain’t real
stuff is stuffed
like a stuffed reindeer
summertime
children crying
and I’ve already lost my mind

Zigzag

El cigarrillo hace un dibujo sobre el diafragma abierto

mientras dialoga el brazo a la italiana cerrando el puño

y sigo preguntándome cuanto quedará para los pies descalzos

 

Camina delante de mí

y zigzaguean los mofletes del culo

y la puerta se cierra

y la luz deja de caer de arriba

y se desliza blanquecina desde abajo

y el móvil se apaga

 

Bebimos café por la mañana

en el de la esquina

en el austriaco aquel

recuerdo por el sabor de la saliva

 

Joder

ese café tenía sentido

incluso una vez olvidado

y cuando acabe esta noche vendrá otro café a hipnotizarme

junto al sonido del soplador de hojas y su absurdo empleo

haciendo de la selva unos matojos

y de los matojos una selva

Al país derruído

Coger un avión

luego otro

saltar la valla de Melilla

nadar hasta Tarifa

correr hasta un puerto en la Normandía

zarpar hasta Islandia

cruzar el ártico en avioneta

y Canadá en tándem

Alaska en helicóptero

Kamchatka y Rusia en globo aerostático

un buen trecho en autobús hasta la última estación

en taxi hasta el estadio

recoger la bicicleta

pedalear por el carril bici

hasta la siguiente rotonda

y a no ser que hayan cambiado los horarios

esperar más o menos

tres, putas, horas

hasta el siguiente tren

para ir en autostop hasta la urbanización

hasta casa andando

abrir la puerta del portal (con las llaves, nos indican)

y la del ascensor

a la quinta planta

de un piso en derrumbamiento

.

Solo quedaría entonces

abrir

.

Vamos a ver

se supone que es un atajo

y lo venden de esa forma

pero oye

algo me dice a mí que nuestro regreso a la normalidad se nos va a alargar más de lo previsto